¿Te imaginas una piel al instante más suave, luminosa y lista para absorber mejor tus productos? Con el dermaplaning ese resultado es posible desde la primera sesión.
¿Qué es el dermaplaning?
Es una técnica de exfoliación precisa en la que se utiliza una cuchilla médica estéril para retirar con suavidad la capa superficial de células muertas y el vello fino facial (“pelusa de melocotón”). El resultado: una piel más lisa, uniforme y con efecto glow.
Beneficios que notarás
- Textura ultralisa: reduce asperezas y aspecto apagado.
- Luminosidad inmediata: al eliminar capa opaca y vello, la luz se refleja mejor.
- Activos más eficaces: tus sérums y cremas penetran con mayor rendimiento.
- Tono más uniforme: con mantenimiento periódico, suaviza líneas finas y marcas leves.
Casi sin parón: procedimiento no invasivo y de recuperación mínima.
Mitos vs realidad
- Mito: “El vello crecerá más fuerte”.
- Realidad: el grosor y el color del vello no cambian; vuelve a crecer igual que antes.
Preparación y cuidados
Antes de la sesión
- Evita retinoides y ácidos 2–3 días previos
- No te expongas al sol de forma intensa justo antes.
- Avísame si hay acné activo, tratamientos médicos o heridas recientes.
Después de la sesión
- Hidrata con fórmulas calmantes.
- Usa fotoprotección alta (≥ SPF 50) a diario. (Si es Salada mejor que mejor 🙂
- Evita activos potentes durante 48 horas.
No recomendaría hacerlo sino tienes formación en los siguientes casos: Pacientes con acné activo, rosácea intensa, heridas o inflamación cutánea. Siempre realizo evaluación previa en consulta.
¿Para quién es ideal?
Para quienes buscan un “boost” de luminosidad sin peelings agresivos, mejorar la base de maquillaje, uniformar textura y acompañar su rutina con un gesto dermoestético moderno y seguro.
